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25 mar 2009

Senos en bandeja


Siempre me han sorprendido los cuadros de santos y santas en posiciones de total serenidad pese a que en ellos se representa muchas veces su causa de tortura. Esa serenidad a veces parece casi motivo de orgullo -a mi modesto entender, que es muy modesto porque de Arte no soy ningún experto-.

Cuando estuve hace un par de días en la National Gallery de Edimburgo vi muchos cuadros impresionantes, pero uno me llamó la atención. Fue éste y no es lo de más famosos de la colección. Es del s. XVI, del italiano Cariani.

Voy a ser sincero y un poco bruto. Al verlo lo primero que vi fue la bandeja con los dos pechos y lo primero que se me vino a la cabeza fueron los implantes de nuestro tiempo. Evidentemente, se debe a mi incultura sobre los santos, ya que ésta es la forma típica de representar a santa Ágata.

La mujer, noble, guapa y católica según la leyenda, rechazó a un gobernador romano debido a que había realizado un voto de castidad. Así que como 'premio', ordenó que le cortaran los pechos.

20 nov 2007

Las quimeras de Notre-Dame

La quimera es un término de la mitología griega que designaba a un monstruo con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. Más tarde, el espectro se amplió para utilizarse a una criatura fantástica compuesta a partir de otras. En nuestras días, también se utiliza quimera para referirse a una utopía: "Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo", según la definición de la Real Academia.

En las torres de la catedral Notre-Dame existe una galería de quimeras -representantes de la segunda acepción- realmente impresionante. Eso sí, las quimeras no deben confundirse con las gárgolas, que además de decorativas sirven de desagüe. Las quimeras de esta galería que se encuentra entre las dos torres fueron diseñadas por Viollet-le-Duc, uno de los arquitectos que restauró la bella catedral en el siglo XIX.

La más famosa de todas las quimeras se conoce como estirga y es esta:



La estirga parece disfrutar muchísimo de la vista privilegiada que tiene en la torre de la catedral y que viene a ser más o menos así (pinchad en la foto si queréis verla más grande):



Ahora otras fotografías más del resto de quimeras -las mejores son de E.-:







6 nov 2007

La Vía Láctea

Zeus era un mujeriego. En eso todos los escritos están de acuerdo. Y es que los dioses griegos jamás tuvieron que dar ejemplos de moralidad. Zeus, además de mujeriego, era un poco tramposo y es que nunca tuvo inconveniente en utilizar ardides sólo al alcance de un dios para acostarse con las atractivas mujeres que deseaba.

En una de sus aventuras, Zeus se aprovechó la ausencia del marido de Alcmena para poder poseerla. El dios se hizo pasar por el marido y para prolongar el tiempo con ella mandó que el Sol se retrasara aquella noche.

Como resultado del encuentro, Alcmena tuvo un hijo: Heracles -o Hércules para los amigos romanos-. Para Zeus, Hércules, un semidios, siempre fue su favorito, lo que provocó unos terribles celos a Hera, su esposa. Como sabéis, Hera siempre estuvo intentando fastidiarle, así que cuando tan sólo era un bebé de ocho meses le envió dos serpiente para asesinarlo, pero el niño supo deshacerse de ellas sin problemas.

Fue además la causante de que el semidios tuviera que hacer frente a los conocidos doce trabajos.

En cualquier caso, lo que nos interesa ahora es que existía el requisito de que Heracles sólo sería inmortal si mamaba de Hera y estaba bastante claro que ella no lo iba a consentir así como así.


En este momento es cuando las fuentes divergen, con al menos tres diferentes versiones. La primera es que la que cuenta que Hermes, el mensajero de los dioses, puso al niño Hércules en el regazo de Hera mientras ella dormía y lo colocó junto a unos de sus pechos para que mamara. Cuando Hera se despertó retiró bruscamente al niño y la leche siguió manando, se esparció por el Universo y formó la Vía Láctea.

Otra versión -para mi gusto, menos verosímil- relata que Hera paseaba con Atenea cuando vieron al niño en la hierba. Atenea convenció a la diosa para que lo amamantara, sin saber que era Heracles. Finalmente, Hera accedió, pero de pronto Heracles succionó con tanta violencia que hizo daño a la diosa. Hera lo apartó de su pecho rápidamente y la leche siguió fluyendo hasta dar lugar a la Vía Láctea.

En la versión que recoge los cuadros de Tintoretto y Rubens, fue el propio Zeus quien convención a Hera para que diera de mamar a Heracles.

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