
Siempre me han sorprendido los cuadros de santos y santas en posiciones de total serenidad pese a que en ellos se representa muchas veces su causa de tortura. Esa serenidad a veces parece casi motivo de orgullo -a mi modesto entender, que es muy modesto porque de Arte no soy ningún experto-.
Cuando estuve hace un par de días en la National Gallery de Edimburgo vi muchos cuadros impresionantes, pero uno me llamó la atención. Fue éste y no es lo de más famosos de la colección. Es del s. XVI, del italiano Cariani.
Voy a ser sincero y un poco bruto. Al verlo lo primero que vi fue la bandeja con los dos pechos y lo primero que se me vino a la cabeza fueron los implantes de nuestro tiempo. Evidentemente, se debe a mi incultura sobre los santos, ya que ésta es la forma típica de representar a santa Ágata.
La mujer, noble, guapa y católica según la leyenda, rechazó a un gobernador romano debido a que había realizado un voto de castidad. Así que como 'premio', ordenó que le cortaran los pechos.
