En los lanzamientos de cohetes y transbordadores la cuenta atrás se ha convertido en un elemento imprescindible. Sin embargo, su origen estuvo en el cine y no en el mundo de la aeronáutica.
En 1929, Fritz Lang, el famoso director de Metrópolis, introdujo una cuenta atrás para añadir tensión dramática al lanzamiento de un cohete en su obra 'Woman in the moon'. Más tarde, la idea cuajó en la vida real y ahora no hay lanzamiento que se precie que no la tenga.
Podéis ver la escena en cuestión en este vídeo -si queréis ir directamente al momento es el minuto 2:25-.
Esta entrada no hubiera sido posible sin esta conferencia del pasado día 6 realizada por los astrofísicos Lourdes Verdes Montenegro, Rafael Garrido y Emilio José García Gómez-Caro.
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8 may 2009
19 abr 2009
¿Aburrido? Sintoniza el 'Big Bang' en el televisor

Últimamente estoy intentando mejorar mis escasos conocimientos científicos y ando leyendo algún que otro libro de divulgación. Uno de ellos es 'Una breve historia de casi todo', de Bill Bryson, que os recomiendo encarecidamente.
Como sé que probablemente volveré a este libro en entradas posteriores, me centraré hoy en algo que me pareció bastante curioso: la posibilidad de 'sintonizar' el 'Big Bang' en cualquier televisor corriente.
Bueno, maticemos. Cuando en una televisión sintonizamos un canal 'vacío', el 1% de los ruidos mareantes que aparecen provienen de la radiación cósmica generada durante la Gran Explosión que dio lugar al Universo.
Esto se explica por la radiación cósmica de fondo existente en todo el Universo, que se descubrió en 1965 cuando dos jóvenes radioastrónomos, Arno Penzias y Robert Wilson, hallaron por 'serendipity' -por casualidad- los residuos más antiguos conocidos de la explosión. Mientras intentaban utilizar una gran antena de comunicaciones en Nueva Jersey, recibían un ruido de fondo continuo que no sabían explicar.
Finalmente, se demostró que se trataba de radiación proviniente del 'Big Bang', en concreto las microondas en que se habían convertido los primeros fotones -la luz más antigua del Universo-. Con lo que, sin comerlo ni beberlo, dieron con un descubrimiento necesario para confirmar el origen del Universo, lo que les permitió ser premiados con el Nobel de Física en 1978.
Esa radiación es la que en un porcentaje mínimo se puede 'ver' en el televisor cuando sintonizamos un canal sin señal. Ya no podrás volver a decir que no hay que nada que ver en la televisión.
Foto: Penzias y Wilson junto a la antena con la que descubrieron los vestigios más antiguos del Universo.
13 abr 2009
Homero, el astrónomo

Homero, el rapsoda griego que pudo existir y no existir, aunque eso no importa, no sólo creó las obras que son consideradas los cimientos de la literatura occidental sino que debía conocer bien el arte de la navegación y, por extensión, de la cúpula celeste.
En la Ilíada -siglo VIII a. C.- ya describe con una gran belleza qué es una estrella o constelación circumpolar, cuando se refiere a la Osa Mayor -sobre todo al Carro, el asterismo más visible de la constelación- al describir el escudo de Aquiles:
"(Hefesto) hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar, el infatigable sol y la luna llena, así como todos los astros que coronan el firmamento: las Pléyades, las Híades y el poderío de Orión, y la Osa, que también denominan con el nombre de Carro, que gira allí mismo y acecha a Orión y que es la única que no participa de los baños en el Océano".
Ilíada, Canto XVIII (483-489).
Las estrellas circumpolares son aquellas que describen un círculo completo alrededor del polo sin cortar el horizonte, por lo que son siempre visibles. Para el observador que se encuentra en el Polo Norte, todas las estrellas que se ven en ese hemisferio son circumpolares y para uno que está en el Ecuador, ninguna porque todas salen y se ponen.
Efectivamente, como ya explicó Homero hace más de 2.000 años, la constelación de la Osa Mayor nunca se pone en el cielo del Hemisferio Norte.
Para saber más sobre las referencias de Homero astronómicas, os recomiendo este artículo de Daniel Marín, de la Agrupación Astronómica de Gran Canaria.

Foto superior: El carro de la Osa Mayor, de Ninjapotato
Foto inferior: Una toma de larga exposición de estrellas circumpolares, un tema clásico entre la fotografía astronómica, de Cestomano.
12 abr 2009
Naves en llamas más allá de Orión

Acabo de ver por enésima vez 'Blade Runner'. No me canso de ella. Me parece casi, casi perfecta. Principalmente, por su magnetismo visual -ya tiene 27 años y creo que nunca sus imágenes dejarán de sorprenderme- y esa capacidad para trascender su género para hablar de las inquietudes que atormentan al ser humano desde hace miles de años.
Pero no todo puede ser perfecto. También hay gazapos o licencias artísticas, según queramos verlo.
Casi al final de la película el replicante Roy dice ese ya tan famoso monólogo: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".
Bien, pues si la nave de Roy, que no olvidemos tenía una esperanza de vida de cuatro años, pudiera viajar a la velocidad de la luz -creo que tendremos replicantes antes que naves que vayan así de rápido-, hubiera tardado 243 años en llegar a la estrella más cercana de la constelación de Orión. Se trata de Bellatrix, que por cierto da nombre a un personaje de Harry Potter. Si Roy se refería a la bella nebulosa de Orión, cosa que no me extrañaría, estaríamos hablando de unos 1.300 años luz, con lo que la hazaña sería aún mayor.
Vamos, que si el hombre vio naves más allá de Orión, tenía un poco complicado llegar a la Tierra de nuevo en sólo cuatro años. Pero, bueno, en la película queda fenómeno.
Foto: Nebulosa de Orión captada por el Hubble (NASA).
18 mar 2009
Mirar al cielo

Como siempre últimamente, ando muy liado y el poco tiempo que tengo para mis participaciones en la Red lo dedico al Twitter. Espero que si al final podemos llegar a tener en casa un ordenador permanentemente -ahora va y viene-, la cosa cambie.
Una de las cosas más interesantes que he estado haciendo estas últimas semanas ha sido un curso de Introducción a la Astronomía y la Astrofísica en el Planetario de Madrid. Supongo que era una cuenta pendiente que tenía desde hace algún tiempo y que me permitirá entender mejor a la persona con la que comparto tantas cosas.
Hoy termina el curso y, sinceramente, ha sido una experiencia muy gratificante. He aprendido a mirar al cielo de otra forma y he logrado dar respuesta a algunas incógnitas, mientras me han surgido muchísimas. Ahora queda fijar esos conceptos mediante la lectura en casa y la práctica con algún telescopio pequeño o unos prismáticos.
Ayer viví un momento emocionante durante el curso. A las 20 horas hicimos una parada para salir al exterior y ver en directo el paso de la Estación Espacial Internacional por nuestras cabezas. Fue espectacular porque además de la ISS -un punto casi tan brillante como Venus que se movía muy rápido- pudimos ver a la lanzadera Discovery, que maniobraba para acercarse a la estación -otro puntito, algo menos brillante, que parecía bailar con el primero-. Espectacular.
Foto: Departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense.
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