17 nov. 2005

Educación y Rajoy

Hacía mucho tiempo que no escribía por aquí, pero hoy me he despertado con ganas.

A continuación reproducimos el contenido íntegro de la carta enviada al presidente del Gobierno por Mariano Rajoy sobre los pactos en Educación. Observe las palabras subrayadas en negrita y piense que Rajoy se jacta de escribir sus propios discursos.

Estimado Presidente:

Creo que convendrás conmigo en que la educación debe ser un escenario de encuentro y no de confrontación entre los partidos políticos.

Ambos somos conscientes de que a pesar de los esfuerzos que hemos realizado a lo largo de estos años de democracia, no podemos sentirnos satisfechos del balance que exhibe la educación.

Los informes nacionales e internacionales confirman esta impresión. Lo sabes también como yo. Somos padres y conocemos de primera mano la pobre imagen que proyectan nuestras aulas. El alto índice de fracaso escolar; el abandono prematuro de muchos estudiantes que no completan su formación; el descenso de nivel en los conocimientos humanísticos y científicos de los alumnos y las enormes dificultades que tienen muchos de los centros de enseñanza a la hora de mantener un clima favorable al estudio son, entre otros, algunos de los problemas que aquejan a nuestra educación.

Creo que sólo el desarrollo de reformas basadas en principios educativos sólidos e incontestables pueden hacer que despejemos las incertidumbres que penden sobre nuestra educación y podamos ver su futuro con optimismo. Para ello es necesario que nos desproveamos de prejuicios e ideas preconcebidas y trabajemos juntos con el único objetivo de mejorar la calidad de la educación, ofreciendo auténticas oportunidades a nuestros jóvenes.

De ahí que quiera transmitirte mi preocupación porque el proyecto de ley orgánica de educación que promueve el gobierno que presides ha generado una profunda división en la sociedad española, suscitando un amplio rechazo entre las familias y el profesorado y provocando una atmósfera de malestar e incertidumbre en amplios sectores de nuestra opinión pública.

Estarás de acuerdo conmigo en que todos debemos ser sensibles a este estado de opinión. Los españoles nos reclaman un sistema educativo estable, capaz de atender los problemas reales que viven los alumnos, los centros educativos, el profesorado y las familias.

Sé que los dos estamos de acuerdo en que este objetivo es prioritario para ambos ya que está más allá de nuestras legítimas diferencia políticas. De hecho, sabemos que es un objetivo vital para nuestra sociedad y su futuro. Por eso, debemos mostrar en este tema altas dosis de responsabilidad y generosidad.

Te pido que apartemos nuestras diferencias y hagamos todo lo que esté en nuestras manos para acordar unas bases de consenso estables y duraderas en torno al pacto constitucional que quedó plasmado en el artículo 27 de nuestra Carta Magna.

Sé que no será fácil. Estamos ante un objetivo lleno de dificultades. Debemos encontrar una fórmula de acuerdo ambiciosa en su voluntad de concordia; una fórmula viable y sensata, alejada de apriorismos partidistas y en la que puedan atenderse las legítimas aspiraciones de las familias y los diferentes sectores educativos.

Quizá te parezca discutible esta opinión, pero creo que la ley orgánica de educación no presenta las condiciones que hagan posible ese objetivo que te comento. Por eso, te pido que abramos una pausa de reflexión con el fin de iniciar un diálogo sereno entre las fuerzas políticas y el mundo educativo para diseñar entre todos un proyecto educativo ilusionante y compartido que sea fiel a los principios constitucionales que dibujan el complejo escenario de la educación.

Creo que han de ser la libertad, la calidad y un sistema educativo vertebrado, capaz de garantizar una formación común básica a todos los españoles y orientada hacia una plena igualdad de oportunidades, los ejes sobre los que debería descansar el proyecto educativo del que te hablo y al que te invito que contribuyamos a materializar con todo nuestro esfuerzo y dedicación. En fin, un proyecto educativo a la altura de las oportunidades que espera una generación de jóvenes que sólo así podrá contribuir a seguir haciendo posible el bienestar y la prosperidad de la España del siglo XXI.

Por todo ello, te expreso mi plena disposición para que junto podamos trabajar en pos de tan ilusionante proyecto.

Recibe un cordial saludo

Mariano Rajoy
Presidente del Partido Popular

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