
Los periodistas abusamos de los
"momentos históricos". Una y otra vez utilizamos esa muletilla, reiterativa y vacía de contenido en la mayoría de los casos. Ya lo dijo
Javier Marías hace unas semanas en
su columna de El País Semanal.
Muchas veces creo que el problema es que los periodistas cuando estamos ante esos "momentos históricos" más bien deberíamos decir
"estamos ante una noticia". En un gran porcentaje lo que se cuenta no son ni noticias, lo que hace que cuando el redactor se encuentra ante ella, piensa que en realidad está ante un hecho que pasará a la posteridad. Lo normal es que al día siguiente esté ya olvidado y caducado.
La
victoria de Obama en las elecciones de EEUU ya
ha sido calificada de histórica. Y esta vez, seguramente sí lo es. Pero como en el cuento del pastor y el lobo, tantas veces hemos usado ese calificativo que ahora apenas significa nada.