La verdad es que me hallo en la difícil emboscada de no saber muy bien por dónde debería empezar a contar. Todo se puede resumir en que después de casi un mes de incertidumbre ahora vuelvo a estar en el punto de partida. Y el punto de partida fue el periódico donde estuve durante más de un año como becario.
Por segunda vez en mi vida, hoy entré en el despacho de GS (lo llamaremos así de aquí en adelante) y todo fue muy diferente a la primera. Las parodojas son así. Si hace casi un mes, GS me sonrió mucho -casi demasiado- para decirme que no me podían renovar, hoy estuvo muy serio para decirme que me ofrecían un contrato temporal. Así es la vida supongo. Yo entonces puse buena cara al mal tiempo, mientras que hoy me esforzaba por contener la alegría.
Sí, todo ha sido muy rápido. Pero aún no he firmado ningún papel, y por eso aún sigo siendo prudente. Hace ahora una semana me ofrecieron otro trabajo y mañana tendré que rechazarlo. Supongo que en la vida las cosas no pueden venir ordenadas y que el desorden es obligatorio. ¿No somos acaso el resultado de una pura suma de casualidades azarosas?
Si nada se tuerce en breve volveré al periódico. Por dos horas más de trabajo, resulta que ahora me pagarán mucho más. Así es la vida, supongo. No hay quien la entienda, en definitiva...
Besos
26 oct 2004
22 oct 2004
Luz
La llamada por fin llegó y con ella la luz. Gracias a todos -en especial a E.- los que me habéis soportado en mis días de oscuridad. Continuará... (pronto)
Un beso
Un beso
11 oct 2004
Norwegian Wood
Anoche tuve un sueño raro. Me encontraba en una habitación de luz clara y todo lo que había en ella -tan sólo un piano y un par de taburetes- era blanco. Un gran ventanal era la puerta hacia una preciosa vista del mar en calma.
Se acercó ataviado con un bello traje blanco y el largo y fino cabello que le caía hasta los hombros. Iba descalzo y con sus gafas redondas de siempre. Se sentó en el suelo, cerca del piano y me saludó. Me acerqué tímidamente y le di la mano. A continuación, él empezó a liar un canuto.
- Hola John, tienes buen aspecto.
- Hombre, para llevar casi 24 años sin vida no estoy mal. ¿Qué tal va todo por aquí?
- Bueno, podría ir mejor, al menos el mundo todavía no ha saltado por los aires, que no es poco. Pero eso sí, ya no hay gente como tú. Y los que hay son tachados de ingenuos, trasnochados y anacrónicos. No me imagino a ningún músico de importancia dando una entrevista en la cama para defender la paz.
- Los tiempos cambian.
- Sí, pero los halcones son los de siempre. Y cada vez tienen las garras más afiladas.
- Ya veo, no me extraña. Me apetece cantar y tocar un poco el piano.
Y se levantó para sentarse junto al piano blanco. Y juntos cantamos unas pocas canciones. Y yo no desafinaba como siempre.
- ¿Cuál prefieres cantar primero?, me dijo.
- ¿Te apetece Norwegian Wood? Siempre ha sido mi preferida.
- Me parece una buena elección.
Cantamos y fumamos. Bebimos vino y hablamos de política, de las horribles canciones de Paul y sus sempiternos "na, na, na". Le agradecí que siempre se hubiera opuesto al regreso de la banda porque hubiera sido estropear la magia eterna de unos discos y una carrera casi perfecta.
- John, no sé si lo sabes pero Paul llegó a tocar canciones tuyas. En algún concierto hasta se atrevió con Strawberry Fields. Y Yoko se ha enriquecido a base de explotar tus canciones, hasta se puso de acuerdo con Maca para sacar recopilatorios y cintas de la basura.
Pero a John no parecía molestarle aquello.
- Vamos a cantar un rock'n'roll, por lo que me dices todavía no ha habido nada que supere al rock.
Más tarde le pregunté por George y si había coincidido con él en algún momento. Con la voz dulce y cansada de alguien que ha alcanzado la paz me dijo que sí, que alguna vez quedaban para cenar y disfrutar de una noche en vela.
Por entonces, desperté.
"The dream is over", que hubiera dicho el muchacho de gafas redondas y traje blanco.
Se acercó ataviado con un bello traje blanco y el largo y fino cabello que le caía hasta los hombros. Iba descalzo y con sus gafas redondas de siempre. Se sentó en el suelo, cerca del piano y me saludó. Me acerqué tímidamente y le di la mano. A continuación, él empezó a liar un canuto.
- Hola John, tienes buen aspecto.
- Hombre, para llevar casi 24 años sin vida no estoy mal. ¿Qué tal va todo por aquí?
- Bueno, podría ir mejor, al menos el mundo todavía no ha saltado por los aires, que no es poco. Pero eso sí, ya no hay gente como tú. Y los que hay son tachados de ingenuos, trasnochados y anacrónicos. No me imagino a ningún músico de importancia dando una entrevista en la cama para defender la paz.
- Los tiempos cambian.
- Sí, pero los halcones son los de siempre. Y cada vez tienen las garras más afiladas.
- Ya veo, no me extraña. Me apetece cantar y tocar un poco el piano.
Y se levantó para sentarse junto al piano blanco. Y juntos cantamos unas pocas canciones. Y yo no desafinaba como siempre.
- ¿Cuál prefieres cantar primero?, me dijo.
- ¿Te apetece Norwegian Wood? Siempre ha sido mi preferida.
- Me parece una buena elección.
Cantamos y fumamos. Bebimos vino y hablamos de política, de las horribles canciones de Paul y sus sempiternos "na, na, na". Le agradecí que siempre se hubiera opuesto al regreso de la banda porque hubiera sido estropear la magia eterna de unos discos y una carrera casi perfecta.
- John, no sé si lo sabes pero Paul llegó a tocar canciones tuyas. En algún concierto hasta se atrevió con Strawberry Fields. Y Yoko se ha enriquecido a base de explotar tus canciones, hasta se puso de acuerdo con Maca para sacar recopilatorios y cintas de la basura.
Pero a John no parecía molestarle aquello.
- Vamos a cantar un rock'n'roll, por lo que me dices todavía no ha habido nada que supere al rock.
Más tarde le pregunté por George y si había coincidido con él en algún momento. Con la voz dulce y cansada de alguien que ha alcanzado la paz me dijo que sí, que alguna vez quedaban para cenar y disfrutar de una noche en vela.
Por entonces, desperté.
"The dream is over", que hubiera dicho el muchacho de gafas redondas y traje blanco.
8 oct 2004
Me dice E. que el resumen semanal no le ha gustado y yo no puedo más que asentir con cara de "cuánta razón tienes".
- ¿No quieres que seas sincera? Pues no me ha gustado, tú sueles ser más original. Otras veces incluso te inventas cosas, pero ese resumen era un coñazo y no tenía gracia.
Intento explicarle que simplemente quería recoger las vivencias de los últimos días que no había podido escribir y que por eso aquello parecía un listado.
- Pues no entiendo por qué tienes que escribir todo lo que te pasa.
Otra vez tengo que darle la razón. Y después cenamos y seguimos hablando de otra cosa.
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- ¿No quieres que seas sincera? Pues no me ha gustado, tú sueles ser más original. Otras veces incluso te inventas cosas, pero ese resumen era un coñazo y no tenía gracia.
Intento explicarle que simplemente quería recoger las vivencias de los últimos días que no había podido escribir y que por eso aquello parecía un listado.
- Pues no entiendo por qué tienes que escribir todo lo que te pasa.
Otra vez tengo que darle la razón. Y después cenamos y seguimos hablando de otra cosa.
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- ¿Alguien sabe qué le ha pasado a Bjork en su último disco?
- ¿Se han quedado sin pilas los aparatitos de los álbumes anteriores?
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- Que levanten la mano aquellos que crean que Gallardón se hubiera llevado mucho mejor con Simancas como presidente de la Comunidad de Madrid que con la Espe.
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