22 dic. 2007

Primer premio

Lo que antes dolía hasta muy dentro, ahora apenas era un pequeño escozor de rasguño. Los fantasmas dejan de ser peligrosos cuando ya no se les teme. Y a este ya no había manera de tenerle miedo.

En todo caso, le hubiera gustado tenerle algún día delante para desparramar toda la ironía del mundo sobre él. Una fría y serena venganza elegante. Tan fácil que no haría falta ni sacar las manos de los bolsillos. Se acabó el sarcasmo resentido. Bienvenida la cura del olvido.

1 comentario:

Patxi dijo...

Me ha gustado, Jose, un post muy positivo, sí señor.

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