22 jun. 2008

El vello erizado

La Riviera. 21 junio.

Anoche volvió a ocurrir. Y las circunstancias no eran las más adecuadas. Era un concierto para estar sentado. Era un concierto para que la gente hubiera estado bien callada. Pero no siempre puede tener uno todo lo que quiere.

En cualquier caso, volvió a ocurrir. Esa sensación indescriptible. El sonido llega desde el escenario y uno se transporta a otro lugar, lejos de la realidad. Cierras los ojos y el vello se eriza. Un placer intenso recorre todo el cuerpo. La intensidad de una voz que lo llena todo, la de un maestro llamado Enrique Morente. La fuerza de unas guitarras y una batería que se conjugan con la voz para crear magia y la firme convicción de que Omega sigue siendo un disco único.

Puede que la primera parte, más flamenca, sin los Lagartija Nick, fuera demasiada larga, sobre todo, por la falta de asientos y el poco respeto de un público que a veces parecía más empeñado en figurar que en escuchar. Pero entonces llegó Erik, batería del grupo granadino y de Los Planetas, para jugar con los bailaores con sus tremendos golpes rítmicos. Y ya desde entonces todo fue para arriba. El coro de muchachas nos puso a todos a bailar y, por fin, la salida de los Lagartija con el tema Omega trajo lo que esperábamos, la conjunción de increíbles ingredientes para una receta sin par: flamenco, Lorca, rock y Leonard Cohen.

Como escarpias...





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