31 jul. 2009

Palabras contra el suelo

Soy una persona torpe con las manos. Cualquiera que me conozca un poco lo sabe bien. También soy una persona torpe con las palabras. Con las palabras que salen de mi boca.

No siempre. Pero muchas veces siento que las palabras, ese aire en vibración, salen de mí y se estrellan sin remedio contra el suelo, incapaces de levantar el vuelo.

No ser capaz de transmitir a los demás todo lo que uno siente por dentro es una de las situaciones más frustrantes que conozco. Que te malinterpreten es aún peor, casi como estar en el proceso kafkiano.

Durante las épocas de mi vida más difíciles, me he refugiado en la palabra escrita. Ahí me siento seguro, casi como en el seno materno. Las palabras no se escurren y, aunque a veces se muestran rebeldes, tengo la sensación de poderlas domesticar.

Pero no siempre, a veces también mis palabras escritas naufragan. Y entonces la frustración es aún más grande. Porque ya lo decían los romanos: 'Verba volant, scripta manent'.

Así que un buen consejo podría ser: 'Antes de decir algo, piénsalo dos veces'. 'Antes de escribirlo, piénsalo tres'.

5 comentarios:

Camille dijo...

A mi me gustan tus palabras. Sólo las conozco escritas, pero me gustan. No te considero torpe. Sensible, sí...

Besos

P.D.Qué tal va todo?

Jose dijo...

Gracias, muchas gracias.

Mejor, la verdad. Y ahora cerca del mar, la cosa se ve de otro color.

Besos

Lamardestrellas dijo...

A mí me encanta leerte: sencillo pero elegante, claro, transparente, diría, por lo franco, pero detallista, de palabras escogidas... No sé si lo que mi mente interpreta es justo lo que querías decir cuando lo escribiste... pero siempre es un placer leerte.
Me alegra saber que andas mejor, el mar, es lo que tiene. Besotes

Jose dijo...

Mil gracias, Lamardestrellas.

Pásalo muy bien en tus -seguro- merecidas vacaciones.

Besos

Sonia dijo...

las palabras que lanzastes
las recogí del suelo
no estaban rotas
_livianas
ya se abren camino
cruzan el cielo_
las palabras que son de aire
aunque a veces parezcan de fuego
a veces,
sólo a veces,
al caer echan raices
y donde primero hubo
un érase una vez
luego hay un cuento
Y es que cuando dios
concedió sus dones
el último fue,
crear de la nada
aquello que parece cierto.

Un saludo.

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